Una mujer de su casa, que trabajo toda su vida y tiene derecho á quejarse. Soy viuda, tengo seis hijos que nunca me llaman y diez nietos que se portan muy mal.
Antes la gente extrañaba en serio, no como ahora. Se acordaban de un actor que se murió y llegaban á llorar. ¡Qué tiempos aquéllos en que ayer era mejor que hoy!